Más de la mitad de los estudiantes no puede leer en clase: ¿por qué el tamaño de pantalla define el aprendizaje?
Según un estudio de Radius Research, el 58% de los estudiantes no logra leer correctamente el contenido proyectado en pantallas planas de 70 pulgadas, tamaño promedio utilizado en el sector educativo. Invertir en tecnologías de proyección dentro de las aulas es una decisión estratégica que mejora la atención, participación y comprensión de los alumnos.
El inicio del año escolar 2026 marca un momento crucial para enfocarse en la renovación del sector educativo peruano. Según el Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (CEPLAN), para el año 2036 se contempla que el país alcance una mejora sustancial en la calidad educativa, impulsada por el uso universal e intensivo de tecnologías digitales para fortalecer los procesos de enseñanza, aprendizaje e investigación. En este contexto, resulta fundamental priorizar la modernización del equipamiento tecnológico como un paso clave para cerrar brechas y asegurar una educación más equitativa y acorde a las demandas del futuro.
En cuanto al aula, esta necesidad se vuelve aún más evidente. El tamaño de las pantallas planas utilizadas suele ser de alrededor de 70 pulgadas, principalmente por razones de costo. Sin embargo, según cifras de Radius Research, el 58% de los estudiantes no logra leer correctamente el contenido que se muestra en ellas. Esto evidencia que, en aulas con más de 25 o 30 alumnos, este tipo de pantallas puede resultar insuficiente, lo que termina afectando la visibilidad del contenido y, en consecuencia, la concentración y el rendimiento de los estudiantes.
«El objetivo principal en un aula es que todos los estudiantes puedan seguir la lección con la misma claridad. Si la herramienta visual no lo garantiza, se rompe el ritmo y se generan vacíos de aprendizaje», explica Belén Terán, Product Manager de videoproyectores de Epson Perú. «Por ello, al evaluar la inversión en herramientas digitales de visualización, los dos factores más importantes deben ser el tamaño máximo de la imagen y la flexibilidad del equipo para adaptarse a distintos espacios».
En ese sentido, la especialista comparte cuatro motivos clave por los que invertir en tecnologías de proyección es una decisión estratégica para el entorno educativo:
1. Cobertura visual total La tecnología de proyección permite crear superficies de visualización que superan las 100 pulgadas, un tamaño que garantiza la correcta lectura del contenido desde cualquier punto del aula. Según el informe “Display Size Matters: Selecting the Right Display Size for Classrooms”, elaborado por Epson, este tamaño permite que hasta el 93% de los estudiantes se encuentre dentro del rango adecuado de visualización, ofreciendo una distancia de visión óptima equivalente a seis veces la altura de la pantalla para la mayoría de los asientos. Modelos de la línea PowerLite de Epson, por ejemplo, pueden generar imágenes de hasta 300 pulgadas con la tecnología 3LCD, asegurando un aprendizaje inclusivo.
2. Confort visual para jornadas escolares prolongadas La luz reflejada de un proyector reduce la fatiga visual en comparación con la luz emitida por pantallas LED o LCD. Mientras estos dispositivos envían luz directamente hacia los ojos, la proyección se basa en luz reflejada sobre una superficie, similar a la forma natural en que percibimos los objetos. Además, los proyectores suelen operar entre 3,000 y 3,600 lúmenes, lo que permite proyectar imágenes de gran formato sin concentrar la luz en un punto pequeño, creando una experiencia más cómoda que protege la salud de alumnos y docentes.
3. Adaptabilidad y dinamismo en las aulas Los proyectores modernos ofrecen una gran versatilidad. Su portabilidad facilita que un solo dispositivo sirva a varias aulas. Equipos como el EpiqVision FH02, con un peso de 2.6 kg, no requieren una instalación permanente y su sistema Android TV integrado garantiza una correcta implementación en la infraestructura existente, transformando cualquier espacio en un ambiente interactivo.
4. Conectividad versátil Presentar contenido educativo a través de una amplia variedad de dispositivos, como laptops, tablets y smartphones, es fundamental. Optar por videoproyectores con conectividad HDMI, USB y Chromecast incluido permite que tanto docentes como alumnos compartan sus presentaciones desde diferentes fuentes sin perjudicar la calidad de imagen y sonido durante el desarrollo de las clases.
«Frente a la importante inversión que se está haciendo para cerrar la brecha educativa, vemos una evolución en cómo los directivos toman decisiones de compra. Antes la prioridad era el costo inicial; hoy se evalúa el costo total y el porcentaje de alumnos que realmente se benefician. Una compra inteligente tiene un impacto positivo en el presupuesto general y en la gestión estratégica de los recursos», finaliza Terán.
El 58% de los estudiantes no logra leer correctamente en pantallas de 70 pulgadas, lo que impulsa la necesidad de modernizar las aulas con tecnologías de proyección de gran formato para asegurar una educación equitativa y eficiente de cara al 2026.